Reglas de etiqueta para usuarios de Zoom
Entre uno de los mayores accionistas de la pandemia 2020 (aclaro la fecha porque la ficción golpea las puertas de nuestras casas y quien sabe lo que nos espera en el futuro) está la aplicación Zoom. Si bien existen otras, esta quedó como una marca registrada en el inconsciente colectivo, más allá de que la conexión se haga por google meet, whatsapp o alguna otra; algo así como decir pasame la Savora para referirnos a la mostaza o haceme un paty cuando hablamos de la hamburguesa: ¿hacemos un zoom?, ¿hago un zoom para mi cumple?, ¿tengo un zoom del laburo?, etc.
Pero como todo fenómeno nuevo, las implicancias de este medio de comunicación directa en nuestras vidas se podrán apreciar en el largo plazo; pero en el mientras tanto debemos someternos a esta imposición de la mejor manera posible: antes muertos que sencillos. Y es aquí donde propongo determinadas, aunque no determinantes, pautas de etiqueta para usuarios de estas aplicaciones.
Vestite
Sí, hay que estar vestido de manera completa, nada de estar en calzones pero de etiqueta la parte que sale en pantalla. El inconsciente es traidor, nuestro peor enemigo; y de ahí a levantarse a buscar algo en el medio de la reunión y quedar expuesto, hay un solo paso. Si no estás de acuerdo con esta regla, al menos siempre utilizá la mejor ropa interior posible; que el ridículo no estropee tu estilo.
Muteate
Siempre hay alguien que la caga: tú vieja, tú viejo o algún hermano. “Pasame el papel higiénico”, es un grito que abunda en todas las casas, sí, que nadie se haga el distraído, es tan inevitable como la muerte o el amor hacia la Nutella. Otro caso dentro de los top ten que se escuchan en los “desmuteados” son las peleas matrimoniales que avergüenzan a los niños frente a sus compañeros de clases virtuales. Por esas razones deberíamos colocar en todas las casas un cartel luminoso, el mismo tienen todos los estudios de radio: on the Zoom.
Apagar la cámara de
video, ¿sí o no?
Tener la cámara de video encendida es, por la naturaleza de la aplicación, el recurso más valioso de ella. Dicho esto tenemos que hacer algunas salvedades. Al igual que las otras dos reglas, la cámara de video puede ser un arma de doble filo. Nada puede evitar que, otra vez algún padre o hermano, pasen por detrás en alguna situación poco digna. Para ello se recomienda siempre utilizar un fondo neutro, pero lo más importante es que detrás de nuestra imagen sea imposible el libre tránsito familiar.
Otra recomendación es que no es bueno mantener la cámara apagada durante toda la reunión, es obvio que la reunión te importa un pito y que estás solo por compromiso.
Otros trucos
La distancia entre la cámara y nuestro rostro tiene que ser la justa. Si pasaste los cuarenta años, o si tenés menos pero te entregaste a una vida al sol o a la lujuria, se recomienda no acercarse demasiado ya que se nos expondrá nuestras arrugas e imperfecciones, y en consecuencia nos desbaratará el engaño de todas las fotos retocadas que usamos en el Facebok, Instagram, estado de Whatsapp y sobre todo en Tinder o Happen.
Algo muy importante que debemos recordar es que si bien la pantalla la podemos usar como un espejo, detrás de él no está la bruja de blancanieves, sino gente mucho peor. Por esa razón no te rasques la nariz por dentro, no mires si te salió alguna cana ni bajes la cabeza para ver si te creció el descampado. Tampoco te limpies los mocos, nunca podemos garantizar que no queden rastros colaterales.
Corolario final
Si alguna o todas de estas recomendaciones fallan, existe un plan B: abandonar la reunión y echarle la culpa a los proveedores de internet y a su santísima falta de conexión.
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